Pues eso... ¿Talavera capital? A ver, que soy más toledano que las chumberas de la Cabeza.
Por estas cosas que pasan en la vida, y que te atropellan sin tú darte cuenta de por dónde han venido, tengo más relación con Talavera de la que jamás hubiera imaginado. "La vida es eso que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes" ("Beautiful boy" - J. Lennon) (ja, no tenía yo ganas de poner la frasecita).
Es conocida la rivalidad, pique, competencia, o como queráis llamarlo, que ha habido desde siempre entre Talavera y Toledo. Algún talaverano (y, sin embargo, amigo) me ha comentado alguna vez que si Talavera CAPITAL, que si Toledo está donde está por lo que está ¿¿¿???. En fin, nada que no se haya curado nunca con un par de cañas.
El caso es que mi historia con Talavera dura ya casi veinte años y en todo ese tiempo la Ciudad de la Cerámica ha experimentado muchos cambios. Ha pasado de ser (para mí) un pueblo comercial grande cabeza de una comarca enorme, que llega casi hasta Guadalupe, a ciudad quizá algo menos comercial, referencia de esa misma comarca.
Talavera es nexo de unión de Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla León y eso se nota hasta en los dejes y acentos de los talaveranos. Aglutinaba gente de las tres comunidades y prestaba servicios a muchos pueblos. Eso sí era su verdadero CAPITAL. La gente y lo que eran capaces de crear: su famoso Mercado Nacional de Ganado, la cerámica, su comercio textil, su "Senda de los Elefantes" (QEPD), sus polígonos llenos de naves para todo... y la construcción.
Como en muchos sitios, la llamada del ladrillo y sus mejores salarios hicieron que, en una parte muy importante, el CAPITAL humano productivo se desviase de otros sectores hacia donde olía más a dinero... Y la vida pasaba y pasaba, y en pocos años ¡plof! Con la construcción ya sabemos lo que ha sucedido, el Mercado de Ganado se derrumbó (literal) y, como eso, mucho del comercio minorista se vino abajo.
Llegó Carrefour, El Corte Inglés, las grandes superficies y daba la sensación de que Talavera aguantaría todo. Pero no. Poco a poco, sin hacer ruido, fueron cerrando las pequeñas tiendas, y alguna no tan pequeña (¿quién no ha oído hablar de "las Marys"? Ya, vale, bastantes; bueno, para el que no lo sepa, en Talavera eran como una pequeña institución textil). ¡¡Ojo!! No quiero yo culpar aquí a las tiendas grandes del cierre de las pequeñas. Simplemente ha sucedido como en muchos otros sitios: la gente ya no gasta como antes porque no puede o porque ha llegado un momento en el que hay que dejar de lado "caprichos" o gastos extra.Y en toda esta rueda, particularmente me ha jodido bastante el cierre de una pequeña librería a la que me acercaba de vez en cuando para hablar de libros, y de muchas otras cosas, con un librero muy salao. Mi amigo se ha echado a un lado y ha dejado espacio a su mujer que ha puesto un taller de encaje de bolillos donde antes estaba la librería... ¡y funciona! Muchos otros no han podido encontrar algo que marche, hasta el punto de que en Talavera ya se habla de un 40% de paro, una salvajada.
Yo sigo yendo a la no-librería para hablar de libros y Javier, que habla mucho y bien, además me pone al día de lo que se cuece en esta ribera del Tajo, e inevitablemente siempre surge el tema de lo mal que siguen las cosas, por mucho que los informativos nos presenten caras sonrientes que juran y perjuran que esto ya tira "palante".
Como toledano tradicional "no tengo más remedio" que mantener con cualquier talaverano que se me cruce esa rivalidad de la que hablaba al principio, pero me alegraría mucho y mi sonrisa sería más grande si Talavera recuperase ese CAPITAL (humano) que ha perdido.
Pues eso... Talavera capital... de la cerámica (con una sonrisa, ¿eh?).

